Noviembre llega con lluvias de estrellas, una superluna y un encuentro entre planetas
6 de Noviembre de 2026
El tiempo.es adelanta que el otoño continúa avanzando y con él llegan noches cada vez más largas, algo que juega a favor de quienes disfrutan observando el cielo. Durante noviembre de 2026 tendremos varias citas astronómicas que merecen la pena, algunas visibles a simple vista y otras para las que necesitaremos prismáticos o un pequeño telescopio.
Entre los acontecimientos más destacados se encuentran las lluvias de meteoros de las Táuridas y las Leónidas, una superluna el día 24 y un curioso encuentro entre dos de los planetas más conocidos del sistema solar.
Eso sí, como siempre ocurre cuando hablamos de observación astronómica, la nubosidad y la contaminación lumínica serán determinantes para poder disfrutar de estos fenómenos.
5 y 12 de noviembre: las Táuridas y sus espectaculares bolas de fuego
Noviembre comienza con una doble cita con las estrellas fugaces. Las Táuridas del Sur alcanzarán su máximo de actividad alrededor del 5 de noviembre, mientras que las Táuridas del Norte lo harán hacia el 12 de noviembre.
A diferencia de otras lluvias de meteoros más conocidas, como las Perseidas de agosto, las Táuridas no destacan por su abundancia. En condiciones ideales pueden observarse alrededor de cinco meteoros por hora en cada una de estas corrientes.
Sin embargo, tienen una particularidad que las hace especialmente interesantes: pueden producir bólidos muy brillantes, conocidos popularmente como bolas de fuego, que llegan a iluminar una buena parte del cielo durante unos segundos.
9 de noviembre: luna nueva, una oportunidad para observar el cielo profundo
El 9 de noviembre tendremos luna nueva. Aunque esta fase lunar pasa desapercibida para la mayoría de las personas, supone una excelente oportunidad para los aficionados a la astronomía.
La razón es sencilla: durante estas noches, la ausencia de luz lunar permite disfrutar de cielos más oscuros y observar objetos poco brillantes que normalmente quedan ocultos por el resplandor de nuestro satélite.
Será un buen momento para intentar distinguir la galaxia de Andrómeda, situada aproximadamente a 2,5 millones de años luz de nosotros, o contemplar las Pléyades, uno de los cúmulos estelares más reconocibles del cielo.
15 y 16 de noviembre: Marte y Júpiter protagonizan un encuentro en el cielo
Uno de los acontecimientos más llamativos del mes llegará durante las madrugadas del 15 y 16 de noviembre.
Marte y Júpiter se aproximarán visualmente hasta quedar separados por aproximadamente 1,2 grados, una distancia angular equivalente a algo más de dos diámetros lunares.
Esto no significa que ambos planetas se acerquen realmente entre sí. Se trata de un efecto de perspectiva provocado por sus posiciones orbitales respecto a la Tierra.
Para disfrutar de este encuentro tendremos que mirar hacia el cielo antes del amanecer. Júpiter destacará por su intenso brillo, mientras que Marte presentará su característico tono anaranjado.
Ambos podrán observarse a simple vista si las condiciones meteorológicas lo permiten.
17 y 18 de noviembre: llegan las Leónidas, una de las lluvias de estrellas más rápidas
Otra de las grandes citas astronómicas del mes será la lluvia de las Leónidas, cuyo máximo está previsto durante la noche del 17 al 18 de noviembre.
Se trata de una lluvia de meteoros que se produce todos los años cuando nuestro planeta atraviesa una región del espacio poblada de partículas desprendidas del cometa 55P/Tempel-Tuttle.
Estas pequeñas partículas penetran en la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a los 71 kilómetros por segundo, convirtiendo a las Leónidas en una de las lluvias de meteoros más rápidas que podemos observar.
En condiciones ideales, la actividad habitual ronda entre 10 y 20 meteoros por hora, aunque esto no significa que vayamos a observar esa cantidad desde cualquier lugar.
Este año tendremos unas condiciones lunares relativamente favorables. La Luna estará en cuarto creciente y se ocultará alrededor de la medianoche, dejando buena parte de la madrugada con un cielo más oscuro.
El mejor momento para observarlas desde España será entre la medianoche y el amanecer, cuando la constelación de Leo vaya ganando altura sobre el horizonte.
Y una curiosidad: las Leónidas han protagonizado algunas de las tormentas de meteoros más espectaculares de la historia. En determinadas ocasiones, su actividad ha llegado a alcanzar miles de meteoros por hora. No se espera un fenómeno de semejante magnitud este año, pero siempre merece la pena mirar al cielo.
20 de noviembre: una oportunidad para observar Mercurio
Mercurio es uno de los planetas más difíciles de observar desde la Tierra debido a su proximidad aparente al Sol.
Sin embargo, el 20 de noviembre alcanzará su máxima elongación occidental, es decir, uno de los momentos en los que se encontrará más separado angularmente del Sol en nuestro cielo.
Esto facilitará su observación poco antes del amanecer, mirando hacia el horizonte este-sureste.
Será necesario buscar un lugar con el horizonte despejado y recordar que nunca debemos utilizar instrumentos ópticos para buscarlo una vez que el Sol haya comenzado a salir.
24 de noviembre: llega la superluna del Castor
Uno de los fenómenos más esperados del mes tendrá lugar el 24 de noviembre, cuando podremos contemplar una nueva superluna.
La Luna alcanzará su fase llena a las 15:53 horas, en horario peninsular español, aunque el mejor momento para disfrutar de ella será durante la noche.
¿Y qué tiene de especial? La órbita de nuestro satélite alrededor de la Tierra no es perfectamente circular, sino elíptica. Esto significa que existen momentos en los que se encuentra más cerca de nosotros y otros en los que está más lejos.
Cuando la luna llena coincide con una posición relativamente próxima al perigeo, el punto más cercano de su órbita, hablamos popularmente de superluna.
Nuestro satélite puede verse ligeramente más grande y brillante que durante otras lunas llenas, aunque la diferencia no siempre resulta fácil de apreciar a simple vista.
La de noviembre recibe tradicionalmente el nombre de Luna del Castor, una denominación de origen norteamericano relacionada con la época del año en la que estos animales preparaban sus refugios para el invierno.
Además, esa misma noche la Luna aparecerá muy próxima a las Pléyades, un conocido cúmulo de estrellas situado en la constelación de Tauro.
25 de noviembre: Urano alcanza su oposición
El día 25 tendremos otra cita interesante, especialmente para quienes dispongan de prismáticos o telescopio.
Urano alcanzará su oposición, una configuración en la que la Tierra se sitúa aproximadamente entre el Sol y el planeta.
Durante estos días, Urano se encontrará en uno de sus mejores momentos del año para ser observado, ya que alcanzará su máximo brillo y permanecerá visible durante gran parte de la noche.
Aunque técnicamente puede llegar a distinguirse a simple vista bajo cielos excepcionalmente oscuros, lo más recomendable será utilizar prismáticos o un telescopio.
Lo encontraremos en la constelación de Tauro. Eso sí, la proximidad de la luna llena dificultará la observación de los objetos más débiles del cielo.
27 de noviembre: Venus brillará con especial intensidad
El planeta Venus también será protagonista durante la recta final del mes.
Alrededor del 27 de noviembre alcanzará uno de sus momentos de mayor brillo del año, convirtiéndose en un objeto especialmente llamativo en el cielo previo al amanecer.
Conocido popularmente como el lucero del alba, Venus destaca por su luminosidad, hasta el punto de que muchas personas pueden llegar a confundirlo con una estrella extraordinariamente brillante.
Para localizarlo, tendremos que dirigir la mirada hacia el horizonte oriental antes de la salida del Sol.
30 de noviembre: la Luna se acerca a Marte y Júpiter
El mes terminará con otra bonita estampa astronómica.
Durante la madrugada del 30 de noviembre, la Luna se aproximará aparentemente a Marte y Júpiter en la constelación de Leo, formando una agrupación de tres astros que podrá observarse a simple vista.
Será una buena oportunidad para identificar ambos planetas sin necesidad de utilizar instrumentos astronómicos.
¿Cómo disfrutar de los eventos astronómicos de noviembre?
Para observar las lluvias de meteoros no necesitaremos telescopios ni prismáticos. De hecho, lo más recomendable será disfrutar del cielo a simple vista, buscando un lugar alejado de las luces de las ciudades y con el horizonte lo más despejado posible.
Conviene esperar unos 20 o 30 minutos para que nuestros ojos se adapten a la oscuridad y recordar que las estrellas fugaces pueden aparecer en cualquier parte del cielo, no únicamente en la constelación de la que reciben su nombre.
Las noches de noviembre también nos permitirán contemplar constelaciones características del cielo de otoño e invierno, como Tauro, Orión y Géminis, que irán ganando protagonismo a medida que avance la estación.
Noviembre nos recuerda que no siempre hace falta viajar muy lejos para disfrutar de algunos de los espectáculos más extraordinarios de la naturaleza. A veces basta con alejarnos de las luces, levantar la mirada y dejar que el universo haga el resto.
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